¿Qué es el suelo radiante?

¿Cuál es el mejor sistema de calefacción, que gasta menos dinero y qué ofrece el máximo confort?. Pues sí, el Suelo Radiante.

Porque al contrario de lo que pasa con el aire acondicionado con bomba de calor, donde se te fríen los sesos, pero estás con los pies helados, el suelo radiante, por el efecto de convección del calor, hace justo lo contrario.

Ofrecer un suelo calentito, donde poder caminar descalzo y una mente fresca y despejada.

Un sistema que ya era usado por los antiguos romanos, por el sistema de la “gloria” desde el siglo primero antes de Cristo.  Y que aún puede verse en algunas casas de pueblo.

Cómo funciona el suelo radiante

Como su nombre define, el suelo radiante es un sistema de calefacción de “inercia térmica” lenta que usa todo el pavimento como emisor de calor.

La inercia térmica, es el tiempo que tarda un cuerpo en calentarse, en función de su masa y su coeficiente de transmisión del calor.

Para que te hagas una idea, un cazo de metal, tarda mucho menos en calentarse que una fuente de barro. Pero una vez alcanzada la temperatura, el cazo se enfriará igualmente enseguida pero el barro retendrá el calor. Además los cazos son ligeros y las cazuelas de barro muy pesadas.

La dinámica básica del suelo radiante es muy sencilla, mediante una red de tuberías calentamos el pavimento y una pequeña capa de cemento de unos 5cm, es la que crea la masa que guardará y repartirá ese calor.

Pero para hacerlo en condiciones de seguridad, y no sufrir quemaduras, la norma no deja superar los 29º centígrados de temperatura de contacto del suelo.

Para distribuirlo una red de 100 metros de tubería de plástico, se enrosca como en espiral en la habitación. Distribuyendo el calor uniformemente.

Todas estas tuberías, están controladas desde un armario de reparto.

Cómo se hace un suelo radiante

Primeramente, un film de polietileno, aísla la vivienda de la humedad.

Es importante dejar una perímetro que evite las dilataciones del suelo contra las paredes de cada habitación.

Luego, la capa de porexpán (corcho) que hace de aislante térmico y a su vez sirve para fijar las tuberías en su posición.

Es importante tener en cuenta el espesor del suelo, ya que entre las tuberías y los cinco centímetros de mortero, se pierde altura y es un desnivel a tener en cuenta, en reformas.

El armario de reparto, regula el caudal de cada circuito y de esta manera es como se controlará la temperatura en cada estancia. Siendo este sistema compatible con aplicaciones inteligentes.

Finalmente, se cubre con el mortero autonivelante. El cual tardará entre dos y veinte días en secar, según la cantidad de agua de la mezcla, la temperatura y la humedad exterior.

Suelos recomendables para la calefacción radiante

Como suelo ideal, el pavimento de gres o terrazo resulta el más adecuado por la inercia térmica.

Pero también podemos usar una amplia variedad de parquets. Algo que debemos de preguntar antes de adquirir el material.

Precio del suelo radiante

El costo de instalar un suelo radiante, en función de los materiales, suele rondar entre los 80 y 60 €/m2.

Una inversión inicial que suele ser el doble que el sistema tradicional por radiadores de aluminio.

Pero que se amortiza desde el primer día, ya que el coste en calderas o aerotermia, se basta con la mitad de potencia.

Ya que la temperatura de reparto, baja de los 60 grados de la calefacción convencional, a los 35ºC.

El suelo radiante dispone además, de sistemas de regulación que se encargan de mantener la misma temperatura durante todo el invierno. Aunque afuera en la calle haga un sol estupendo, o caigan copos de nieve.

Ventajas e inconvenientes del suelo radiante

Pues aunque requiere una mayor inversión inicial y conlleva la dificultad de la pérdida de altura, el necesitar desalojar la casa y el tiempo de ejecución.

En líneas generales, es recomendable en reformas integrales y en casas que van a ser usadas toda la temporada invernal, optar por este sistema.

El mantenimiento de la temperatura constante, es a la larga más económico que en arrancar la temperatura de una casa que se ha enfriado. Y requiere por tanto, una potencia mayor de equipos.

Por lo que suele asociarse con la aerotermia (capaz de generar frío y calor) y otras energías renovables.

Además el sistema de calefacción por suelo radiante, no baja la humedad del ambiente, al contrario que los radiadores convencionales, conocidos también por calefacción seca.

El diseño libre, es otro de los argumentos a favor de este sistema.

Su larga vida y su amortización en el tiempo, conllevan otra.

Desventajas del suelo radiante

Más que desventajas, sería el inconveniente económico de la alta inversión inicial.

No es tampoco efectivo en segundas residencias que van a ocuparse en invierno muy temporalmente, porque para que empiece a notarse el calor, este debe disiparse antes por todo el suelo.

Por lo que su acción retardada no se notaría hasta las 24 horas siguientes de ser encendida.

También es verdad, que se formaba un barrillo, pero hoy en día son problemas que se solucionan con la interposición de una barrera de oxígeno.

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